SEIS TRAGOS DE CLARETE
SEIS TRAGOS DE CLARETE
Carlos de la Sierra
Burgos, 2006
ISBN: 84-96606-10-4
258 páginas
19,50 € 
El Autor

Carlos de la Sierra (Burgos, 1951) escritor de una sorprendente, original y reflexiva obra narrativa sigue sorprendiéndonos con cada nueva novela. Estos “Seis tragos de clarete” suponen un paso más en su ya larga andadura creativa. En esta ocasión nos asombra con seis historias llenas de intriga y humor, que se desarrollan en distintos escenarios de la ciudad de Burgos, tan conocida y amada por el autor. La senda literaria de Carlos de la Sierra paciente y brillantemente transitada la podemos ordenar cronológicamente:

  • “De Bardulia a Castilla”, editorial Bugati (1988).
  • “Olegario el del Centenario”, junto a Virgilio Mazuela, editorial Berceo (1992).
  • “Celestial”,1ª parte de Trilogía Esencial, edición de autor (1995).
  • “Burgos, la ciudad vivida”, junto a Fernando Ortega, edición de los autores (1997).
  • “Los santos días del pasado”, editorial Dossoles (1998).
  • “Terminal”, 2º parte de Trilogía Esencial, editorial Dossoles (2001).
  • “In memoriam”, 3ª parte de Trilogía Esencial, editorial Celya (2002). existe una posterior edción del autor.
  • “Réquiem”, edición del autor (203).
  • “Olegario de Nicodemus. Venturas y desventuras de un cristiano viejo”, editorial Dossoles(2004).
  • “El caminante”, editorial Dossoles (2005).
  • “Seis tragos de clarete”, editorial Dossoles(2006).

A este detective burgalés no le falta ingenio, ni carácter, ni habilidad, ni mala suerte; no le faltan experiencias y vicios inconfesables. No le falta amor en esta ciudad dibujada a su medida, por la que transita incansable, recorriendo sus bajos fondos, trasfondos y tugurios, interrogando a los personajes que la habitan hasta extraer secretos que luego guardará en su escritorio pintado de negro. No le falta humor sardónico, ironía y desparpajo. No le faltan casos que resolver. Historias, en fin. Vida, en fin. Pasión capaz de dar aliento a esos dos seres enamorados que caminan en un templado atardecer por la calle Laín Calvo, mientras la luz crepuscular lame y asciende las agujas góticas, y se dirigen, absortos en su intimidad, hacia un escondido lugar en el mundo de la imaginación.

Montserrat Díaz Miguel